jueves, 21 de junio de 2007

En la tele aprendí lo chileno


En el texto de Edgar Morin, "Mis Demonios", me percato claramente que todos tenemos, de alguna u otra forma, internalizadas en nuestro ser ciertas características que nos definen como personas; nuestros defectos y virtudes, nuestros sueños, esperanzas y, por qué no decirlo, nuestras obsesiones.

El aprendizaje social es, junto con el familiar, uno de los primeros que adquirimos y que va formando, consciente o inconscientemente, "algo" --detesto usar esa palabra-- que podríamos llamar nuestro "ser social" -- además, por cierto, de nuestro "ser individual". Aprendemos tradiciones, saberes, leyendas, dichos y palabras, junto con una impresionante cantidad de conocimiento --en todos sus sentidos-- que nos definen como el gran "ser social" que somos todos los habitantes de un país, o todos los "nacionales", por nombrar un ejemplo.

Morin lo dice claramente: "en la escuela aprendí Francia". Pero este aprendizaje que comienza a adquirirse desde nuestros primeros intercambios sociales no sólo se reduce a conjuntos de prácticas o saberes tradicionales: también tiene que ver con la "psicología social", pues como parte de este gran ser humano que conformamos como "nacionales", tenemos una dimensión de conocimiento formal, pero también de sentimientos, percepciones, estructuras de pensamiento y maneras de actuar. Me refiero a lo psicosocial. Por alguna razón somos, al fin y al cabo, humanos, ¿no?

Es justamente éste uno de los puntos en los que quisiera detenerme. Estamos analizando la identidad chilena presente en Diego y Glot, si es que la hay, y hemos llegado a un punto muy importante en nuestra investigación: luego de definir y comenzar a profundizar en las características y signos de lo chileno presentes en la serie --según las categorías de análisis de Jorge Larraín--, debemos comenzar a definir cuál es esa imagen del ser chileno que se encuentra presente en dicho espacio televisivo.

No. No piense que es una misión fácil, no sea tan básico. No porque sean dibujos animados va a ser un análisis simple--simplista. Es que si bien es cierto lo que dice Morin es muy aplicable ("en la escuela aprendemos Chile"), ¿cómo poder definir con claridad el ser chileno? ¿No estaremos generalizando y/o siendo subjetivos en el análisis? O mejor dicho: ¿cómo poder objetivizar lo claramente subjetivo?

Dejo planteadas estas interrogantes junto con estas ideas base que me provocan muchas más preguntas respecto del análisis que estamos realizando en Diego y Glot --serie de dibujos animados presentada por Canal 13 y UCV Televisión, y producida por Cubonegro. Me surgen interrogantes respecto de lo que queremos-pretendemos descubrir, y sobre las dimensiones del análisis. ¿Aprendemos en la escuela o la vida social a ser chilenos? ¿Estamos todos de acuerdo con dicho ser chileno? ¿Está fielmente retratado en la serie? ¿Cuáles serían nuestros demonios como chilenos?


"En la escuela aprendí Francia"

(Edgar Morín, "Mis Demonios")

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