
Cuando comencé a escribir este blog, tenía muy claro que, por lo menos en lo que respecta a esta suerte de bitácora que he estado llevando, me daría ciertas libertades en cuanto a lo que quería escribir. No se trata de que a última hora haya encontrado en mí una veta de escritor que no conocía, sino que simplemente, y como una frase que me gusta, "llegados a este punto", creo que tengo derecho a tomarme algunas licencias. Después de todo, son prácticamente cinco años de seguir al pie de la letra instrucciones e indicaciones...
He aprendido mucho. Del periodismo aprendí lo suficiente como para entender que, en muchas ocasiones, puede llegar a ser un apostolado. Aprendí que, como profesional, siempre hay que tener una carta de principios a mano, para intentar no caer en esa inconsecuencia que tanto odio, convirtiéndome en un a-ético o a-moral o a-cualquier cosa.
A través del curso, y de otros también, aprendí a bajar esos discursos y esas teorías que aparentemente están tan arriba, y aplicarlas a la vida cotidiana, porque después de todo, fueron escritas por personas tal como yo o quien está leyendo en este momento. Aprendí que volar con lo teórico no era tan terrible como yo pensaba, o al menos no me costaría tanto. Aprendí, incluso, a llevar ese mensaje que a veces parecía tan diseñado para unos pocos a un lenguaje menos complejo, uno que todos pudieran entender.
Aprendí a ser crítico respecto de los medios de comunicación, de las noticias, de las personas, de mí mismo... y sobre todo, de mí mismo... porque a veces sí que callamos a nuestra voz interna que nos dice cosas que no queremos escuchar y que desoímos hasta que, sencillamente, nos tropezamos y caemos fuerte por las mismas piedras.
Me quedo, aprehendo, no sólo saberes teórico-prácticos sobre el periodismo, sin --¡obviamente!-- desmerecerlos. Pero quizás lo que más me hace sentir feliz, son esas pequeñas coas que se aprenden en el día a día de la universidad, de la vida juvenil, de los estudios superiores.
Aprendí y aprehendí a llevar amistades, a conocer a las personas, a saberlas entender. Encontré en estos años muchos amigos que me acompañaron en momentos muy difíciles de mi vida, y que por muchas diferencias que hayamos tenido, logramos construir verdaderas amistades de vida, que seguramente, el tiempo difícilmente disolverá.
Creo sin duda que no alcanzaría a escribir aquí todo lo que logré aprender y entender en estos años de vida universitaria. Ser responsable, trabajar duro por lo que uno quiere, soñar, volar un poco más con la imaginación, aprender a ser una persona más íntegra y sólida, y aprendí a disfrutar un poco más la vida.
Cambié mucho durante estos casi cinco años. Entre cambios de vestuario, cortes de pelo, look en general. Es impresionante el Raúl que entró a la universidad, con la autoestima baja, sin quererse a sí mismo, y el Raúl que ahora, adulto, es una persona casi completamente autosuficiente y que ha cultivado su ser interior y exterior.
He conocido muchas personas preciosas durante estos años. Gracias a una persona muy especial que ahora está lejana, logré conocer el mundo del diseño gráfico y audiovisual, explorar esa área y aprender, encontrar esa veta oculta en mí y que ahora me hace sentir orgulloso de ver mis productos audiovisuales en televisión y que, de paso, será seguramente mi próxima meta estudiantil. Pero también a través de esa persona entendí lo que es la amistad a toda prueba, lo que es comprender al otro, entrar en su mundo y cultivar una relación en la que, de alguna u otra forma, y aunque a veces fuera de maneras muy complicadas, ambos aprendimos --penas, llantos, discusiones, peleas, trabajos, alegrías, carretes, conversaciones, textos, caminatas y demases incluidos. Y aunque ahora estemos distanciados, seguimos aprendiendo.
Conocí a mis mejores amigos de la U, ésos con los que formamos "Las Chinchillas" en primer año, y que nunca nos volvimos a separar... María José Ekdahl, Walter Droguett, Andrea Blaimont, Jorge Miranda, Sebastián Chacana y yo... que durante estos años hemos sido grandes amigos y hemos trabajado juntos para lograr obtener nuestras metas académicas. En ellos encontré verdadero apoyo y cariño, una verdadera familia para esos momentos en que estaba solo.
También alcancé a conocer a grandes profesores que nos enseñaron tantas y tantas cosas; quizás más de alguna de ellas ya se nos olvidó, pero queda el recuerdo de haber pasado por sus aulas...
Son muchos los recuerdos que en este momento dan vueltas en mi mente. Recuerdos hermosos, de tantas cosas aprendidas y aprehendidas, de tantas relaciones construidas y tantas vueltas que ha dado la vida. Por eso es que agradezco haber conocido a todos aquellos a quienes conocí, que de alguna u otra manera formaron parte de estos años; incluso a los que encontré fuera de las aulas de clases, quienes se convirtieron en grandes amistades y grandes amores.
Me diversifiqué. Encontré lo que buscaba. Me despido contento de las aulas de clases de las que tengo tantos recuerdos y que me provocan tanta nostalgia. Descubrí mis áreas favoritas, como la locución radial que aún hoy sigo ejerciendo, o el diseño gráfico y audiovisual. Pude fundar una productora, pude trabajar en televisión dos veces... no puedo irme sino feliz de todo lo que viví.
Las palabras sobran en momentos como éste. Esta licencia que me he dado, de escribir más sentimientos que saberes es quizás una de las últimas posibilidades de dejar huellas y memorias de lo que quizás es más valioso para la vida del ser humano. Entender que sin vivir momentos desagradables, que sin alegrías, que sin nerviosismo o estrés, que sin amores ni amistades, que sin llantos, la vida no sería la misma.
Agradezco a mis amigos, mis amores, mis propios demonios y ángeles, a mis cercanos y profesores, por todo lo que me han enseñado estos años de universidad, porque son ustedes quienes lograron formar esta persona que soy ahora. Éste, de pie y con la mirada en alto, seguirá su camino sin jamás olvidar ... a La U.
"Nunca cambiamos, ¿o sí?...
Nunca aprendemos, ¿o sí?..."
(Letra de We Never Change, de Coldplay)
Nunca aprendemos, ¿o sí?..."
(Letra de We Never Change, de Coldplay)
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